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Marketing de influencers y regulación

El marketing de influencers continuará siendo uno de los canales más relevantes para las marcas en Costa Rica durante los próximos años. Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un entorno regulatorio cada vez más exigente, impulsado por tendencias internacionales y una mayor vigilancia por parte de consumidores, plataformas digitales y autoridades.

De acuerdo con la Federación Mundial de Anunciantes (WFA), más de la mitad de las marcas a nivel global planean aumentar su inversión en influencers. No obstante, el enfoque ya no está únicamente en el alcance o la popularidad, sino en la credibilidad, la transparencia y el cumplimiento normativo. Países como China ya exigen que los creadores cuenten con credenciales profesionales para hablar de temas complejos como salud, finanzas o educación, mientras que la Unión Europea avanza hacia regulaciones más estrictas que integran el marketing de influencers dentro del marco publicitario formal.

El contexto costarricense: crecimiento con responsabilidad

En Costa Rica, aunque aún no existe una regulación específica y detallada para el marketing de influencers, sí aplican leyes y principios generales que las marcas no pueden ignorar, entre ellos:

  • La Ley de Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor (Ley 7472).
  • La Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales (Ley 8968).
  • Normas del MEIC relacionadas con publicidad engañosa y prácticas comerciales.
  • Políticas publicitarias de plataformas como Meta, Google, TikTok y YouTube, que muchas veces son más estrictas que la normativa local.

Además, el consumidor costarricense es cada vez más crítico frente a recomendaciones poco claras, publicidad encubierta o colaboraciones que no se alinean con los valores reales del creador o la marca.

Transparencia y reputación: claves para las marcas

En este nuevo escenario, las empresas que operan en Costa Rica deberán profesionalizar su relación con influencers y creadores de contenido. Esto implica ir más allá de acuerdos informales y enfocarse en una gestión estructurada y transparente, que incluya:

  • Divulgación clara de contenido patrocinado, utilizando etiquetas visibles como #Publicidad, #ColaboraciónPagada o equivalentes.
  • Contratos que definan con precisión el alcance de la colaboración, mensajes permitidos, restricciones y responsabilidades.
  • Supervisión del contenido antes y después de su publicación, especialmente en sectores sensibles como salud, bienestar, educación, finanzas y servicios profesionales.
  • Alineación del discurso del influencer con las políticas internas de la marca y con la normativa vigente.

El objetivo no es limitar la creatividad del creador, sino proteger la reputación de la marca y evitar riesgos legales o crisis de imagen.

Hacia un marketing de influencers más profesional

La tendencia para 2026 en Costa Rica apunta a un marketing de influencers más estructurado, medible y regulado, donde la confianza será el principal activo. Las marcas que establezcan normas internas claras, procesos de validación y criterios de selección basados en credibilidad y afinidad real, estarán mejor preparadas para competir en un entorno cada vez más regulado.

En este contexto, el marketing de influencers deja de ser una táctica improvisada y se consolida como una disciplina estratégica, integrada al ecosistema publicitario formal. Las empresas que adopten buenas prácticas desde ahora no solo cumplirán con futuras regulaciones, sino que fortalecerán la relación con audiencias costarricenses que valoran la honestidad, la transparencia y la coherencia de marca.