La privacidad de los datos pasó de ser un tema técnico a convertirse en un problema social. Las previsiones para 2026 señalan que la exposición de información médica o financiera provoca una reacción pública más fuerte que el robo de credenciales. La regulación se está adaptando: se espera que aumenten las exigencias de consentimiento, los plazos de notificación de brechas y las restricciones al uso secundario de datos.
Para prepararse, las organizaciones deben actualizar sus políticas de compliance y anticipar los cambios en leyes como el RGPD europeo o las normativas sectoriales. Implementar controles de privacidad desde el diseño y establecer mecanismos de anonimización y seudonimización puede reducir la exposición. Asimismo, la transparencia en el manejo de datos y la educación del usuario serán fundamentales para mantener la confianza.